Pensamiento de hoy #2
A menudo busco algo que será beneficioso para los demás, me siento confiada y lista para seguir adelante. Empiezo con la más pura de las intenciones. Me imagino cómo el destinatario o los destinatarios se beneficiarán de mi contribución. Pienso en cómo Dios será glorificado. Pero entonces, sin previo aviso, ciertas preguntas invaden mi mente.
A mi inseguridad o a mi orgullo le crecen brazos y piernas, preguntas como: ¿Está bien? ¿La gente lo valoraría? ¿Soy lo suficientemente buena para seguir adelante con este plan?...
Cuando esas preguntas surgen lentamente, empiezo a perder de vista mi motivo para agradar a Dios y servir a los demás. Hay tan buenas noticias que puedo volver a concentrarme. Puedo recordar intencionalmente la razón por la que comencé con ese proyecto, visión, meta… en primer lugar. Al hacer eso mi razón pura me regresa el gozo que tenía al principio de mi plan.
“¡Recuerda de dónde has caído! Arrepiéntete y vuelve a practicar las obras que hacías al principio.” Apocalipsis 2:5a